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[Mary Elizabeth McGlynn – Room of Angel]


Cuando un hombre está triste, está triste. No se toma la molestia de fingirlo dañando su imagen. No le importa, está triste.
Te sentás solo en la banqueta de la estación y mirás para arriba y pensás. Tratás de alejar lo que te pone mal, te concentrás en otra cosa. Mirás alrededor como cada persona tiene mil quilombos, problemas diferentes similares a los tuyos. No te importa. No les importás. Te sentás en la estación y mirás para arriba, mirás las hojas de los árboles, las ramas peladas por el otoño. Mirás más arriba, esa nube con forma de dinosaurio. Mirás más arriba, ves el cielo y sabés qué hay más allá, y te sentís una cagadita. Y pensar que para alguien, sos el mundo.

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