Sinceramente, no hay una razón concreta por la que haya decidido escribir esto. Quizás fue para entretenerme hasta llegar a destino, como mero ejercicio literario, porque pensé que a alguien le interesaría o quizás porque a todos se nos pasó por la cabeza que estará pensando el desconocido que tenemos sentado al lado cuando usamos el transporte público. Solo esperemos que escribir en el colectivo no me provoque náuseas.
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